Sentir un vacío en el corazón es uno de los peores dolores que cualquiera pueda sentir.
Es despertar sabiendo que nada te dejara satisfecho o que no harás nada trascendente.
No es ser desconformista o una sed de figurar o sobresalir.
Sólo es la necesidad de un motor, de un motivo. Esa magia que ilumina tu rostro con una sonrisa sin motivos.
Querer caminar sobre las nubes.
Querer cantar a viva voz.
Y no encontrarla. Entrar en la desesperación de búsqueda infructuosa, sentirte impotente sabiendo que nada te dejara conforme.
Sentirte perdido. Sentirte sólo y apartado. Sentirte vacío. Vacío.
Es ir por la calle con una mirada fría. Es mirar a tu amigo y decirle "todo esta bien" y ahogar una lágrima por que sabes que ni siquiera puedes explicarte.
Bracear buscando la orilla, una playa donde poder respirar tranquilo. Bracear, bracear y no conseguir llegar a nada. Sólo estar en medio de algo gigante y no saber que rumbo tomar.
Tu mente gira confundida. Tan confusa quizás como estas mismas lineas.
Tan falsa como una sonrisa con la garganta anudada y tan falsa como una mirada llena de lágrimas.
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